1792 era la España de Carlos IV y desde las islas se reivindicaba la necesidad de instaurar estudios superiores. Y así fue como el monarca otorgó por decreto de la corona la creación de la Universidad de La Laguna. En estos 225 años, ha habido parones, sin que se impartieran clases, pero eso fue en sus inicios. A partir del siglo XIX la Universidad de La Laguna, con sus docentes y alumnos, ha ido avanzando con los tiempos y hoy casi no se concibe, no ya La Laguna o Tenerife, sino, Canarias sin ella. Porque otra de sus aportaciones fue la idea moderna del archipiélago como unidad política, económica y social.