Manuela Chavero desapareció la madrudada del pasado 5 de julio y su último rastro está en su casa, donde se encontró televisor y luces encendidas. Desde entonces, el cartel con su foto está colgado por muchos lugares. Desde el primer momento, Monesterio se ha volcado en apoyar a la familia con concentraciones y participando en su búsqueda por los alrededores del pueblo, en campos, arroyos y pantanos, ampliando cada vez más el perímetro, pero sin encontrar pistas que arrojen luz al caso.
En octubre, casi 400 personas participaron en una batida coordinada por la Fundación del periodista Paco Lobatón, y con un experto en desapariciones. Entonces, trascendió que se había encontrado un pelo, un pendiente y una llave; indicios que quedaron descartados para la juez del caso y los agentes de la UCO, que llevan la investigación, centrada, según la Delegación del gobierno, en varios sospechosos e hipótesis.
Diez días más tarde, nueva batida sobre una zona concreta, con el mismo resultado. Lazos verdes lucen en Monesterio y en las actividades organizadas estas Navidades en el pueblo. Es el color de la esperanza, que la familia no pierde, aunque, reconoce, que tras medio año sin Manuela, el dolor es insoportable.