Las casas están asentadas al borde del mar encima de dos cuevas de 670 metros cúbicos.
Un informe geotécnico revela que el terreno es inestable y presenta numerosas fisuras por lo que las viviendas prodrían llegar a desplomarse.
El ayuntamiento de Puerto de la Cruz proporcionara alojamientos alternativos a las familias afectadas, pero sin una fecha de regreso concreta.
La zona se cierra al tráfico rodado, y se estudiaran alternativas para solucionar el problema.