El informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes Marítimos reparte responsabilidades y sostiene que la precipitada salida al mar del buque y su alejamiento de la costa facilitó su hundimiento.
Señala que el incendio y el hundimiento del buque se debió a una concatenación de sucesos y decisiones precipitadas. Y reparte culpas: tripulación, Capitanía Marítima, bomberos... El único que se salva de la quema es el Centro de Control de Servicios del Puerto cuya respuesta, según el informe, fue "razonablemente" eficaz.
La cadena de errores que recoge el informe coincide con las denuncia internacional que esos días llevó a cabo Greenpeace.