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Guerra en Siria

Siria, el coste de la guerra

  • El coste de la contienda se ha calculado en 275.000 millones de dólares

  • Antes de la guerra, Siria crecía al 5%

  • Una generación de niños crece bajo la falta de escolarización

  • La esperanza de vida de los sirios se ha reducido en 15 años

José Carlos Gallardo
9 min.

"No se puede cuantificar el sufrimiento humano. Sólo se puede entender el coste humano poniéndose en el lugar de esas personas, de los sirios"... Así lo cuenta a TVE Charo Izquierdo, coordinadora de los programas de Desarrollo y Sensibilización de la Fundación "World Vision", que precisamente acaba de llegar de uno de esos lugares en los que es muy fácil ponerse en el lugar del otro: los campos de refugiados de El Líbano.

A 5 años del inicio de la guerra en Siria, su agencia de ayuda humanitaria y la consultora "Frontier Economics" han publicado un informe conjunto -muy detallado- sobre el coste de la contienda. Y da una cifra: 275.000 millones de dólares.

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Una economía agonizante, o inexistente

Al evidente daño en la obra pública y las infraestructuras -sólo están funcionando, a día de hoy, un 43% de los hospitales-, hay que sumar el profundo deterioro de las fuentes tradicionales de financiación, como los sectores energéticos y manufactureros -en su día, las llaves del crecimiento-, que están bajo mínimos.

“La capacidad productiva siria ha sido prácticamente destruída“

La capacidad de generar energía eléctrica se ha reducido un 70% y la producción de crudo bajo control estatal ha pasado de los 387.000 barriles/día a menos de 10.000. El campo y la agricultura es el único que, por necesidad y descarte, ha experimentado un pequeño auge. Severamente afectados, pero asumiendo una posición que no tenían hace 5 años.

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Así que casi se puede generalizar: la capacidad productiva siria ha sido prácticamente destruída. Así como el comercio, el empleo, etc. Por mucho que el régimen trate de transmitir, puertas adentro, una imagen de normalidad. El que suelen mostrar es el centro de Damasco, el principal mercado sirio para los productos libaneses. Ha permanecido relativamente estable, pero no representa ni mucho menos al resto del país.

Un país próspero reducido a ruinas

Antes de la guerra, incluso con el peso de las sanciones internacionales, el país crecía a un ritmo del 5%. Damasco había logrado depender del mercado regional. Pero, hoy, es una ruina. Y, en ese contexto de bancarrota, prima la economía sumergida. Según Charo Izquierdo, "la necesidad más inmediata de la población es poder encontrar una fuente de ingresos, un trabajo, para no tener que depender de la ayuda humanitaria". "Normalmente, tienen que trabajar en el mercado informal, con todo lo que eso significa. Con ingresos muy muy bajos que no les dan para vivir".

“La esperanza de vida de los sirios se ha reducido en 15 años“

"Con todo lo que eso significa", insiste... porque los niños forman parte de esa realidad. A los varones, los ponen a trabajar. Los vemos en muchas de esas imágenes que nos llegan del país en puestos ambulantes o trabajando en talleres. A las niñas, en algunos casos, se sabe que las casan como método para mantener económicamente a sus familias. Más claro, imposible. Son las consecuencias de cinco años de horror. Son los costes de esa guerra.

La esperanza de vida de los sirios se ha reducido en 15 años. En 2010, superaba los 70. Actualmente, ronda los 55. Peor que en Sudán del Sur, como refleja el informe.

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Una recuperación lenta, difícil de calcular

Es más fácil calcular lo que costaría la reconstrucción que cuantificar el tiempo que llevará a la sociedad siria recuperarse. Porque muchos jóvenes se han ido y los que se han quedado -probablemente, porque no tenían otra opción, es decir, que no tenían dinero para emprender la huída- tampoco tienen, con ese panorama, un futuro halagüeño.

Una batería de cifras corroboran la afirmación. Como tantas otras, referentes a la infancia: la tasa de inmunización ha caído del 90 al 50%. Más de dos millones de niños menores de 5 años están desnutridos. El número de pequeños escolarizados se ha reducido a la mitad. Cerca de 6 millones de niños necesitan asistencia educativa.

Son los mismos chavales -aunque uno de cada tres, según UNICEF, sólo han conocido la guerra- que han visto marcharse al 20% del profesorado, a la mitad de los médicos. "Profesores, personal cualificado, ingenieros... Han abandonado el país. Y eso significa que Siria no sólo está sufriendo uan guerra, sino además una grave descapitalización humana".

El futuro de una generación de jóvenes sin posibilidad de estudiar

Siria era un país aventajado en la región, "donde la gente estudiaba", prosigue Charo, "el nivel educativo era muy alto, de más del 90%", pero "hoy hay 13 millones y medio de personas que han agotado sus recursos, que necesitan ayuda de primera necesidad".

Es, inevitablemente, el momento de hablar de los refugiados sirios, de cómo ese trasvase de población está afectando a los países vecinos. Según ACNUR, cerca de 5 millones de ciudadanos sirios han buscado refugio en Turquía (2'6 millones), El Líbano (más de un millón, que representa el 25% de la población total del país) y Jordania (600.000, aproximadamente). Aparte, los que han salido de territorio sirio en los últimos meses camino de Europa.

Manifestantes sirios se manifiestan en los alrededores de la mezquita Al Omari de Deraa el 23 de marzo de 2011. Con protestas como esta comenzó la revolución en Siria contra el presidente, Bascher al-Asad. /REUTERS
Sirios siguen por televisión el discurso del presidente sirio, Bachar al Asad, desde el Parlamento del país, en Damasco, Siria, el pasado 30 de marzo de 2011. Al Asad, afirmó que las reformas políticas no son prioritarias y agregó que no pueden estar ligadas a razones temporales o por el clima de revueltas en la región, días después de que comenzaran las protestas. /kg
Seguidores del presidente sirio Basher Assad despliegan una bandera nacional de 2,3 kilómetros de largo durante una campaña de la juventud titulada "Levanta con nosotros la más grande bandera de Siria" en junio de 2011. /BG
El presidente sirio, Bachar al Asad, pronuncia un discurso ante miles de sus seguidores a quienes asegura que acabará "con la conspiración" que a su juicio hay contra Siria, en la plaza de los Omeyas, en el centro de Damasco, Siria, el miércoles 11 de enero de 2012. /JRH
Rebeldes sirios corren e intentan evadir a los francotiradores del ejército leal al presidente sirio, Bachar Al Asad en Alepo, en octubre de 2012. /MAYSUN
Vista de varios edificios destruidos en octubre de 2012 en el distrito de Saif al Dawle, en la ciudad de Alepo. /MAYSUN
Combatientes del Ejército Libre Siro (ELS) toman posición durante un enfrentamiento en Alepo en marzo de 2013. /MAYSUN
Soldados del ejército sirio, en noviembre de 2013, atacan puestos de los rebeldes situados al este de la provincia de Homs. /STR
Una mujer arrastra sus pertenencias en el casco antiguo de la ciudad de Homs, asediada durante más de 20 meses, en mayo de 2014. /bc
Vista general de lo que fue la entrada al mercado al aire libre de Hamidiya en el casco antiguo de la ciudad de Homs, que fue uno de los principales bastiones de la oposición siria, en mayo de 2014. /STR
Miembros de las Unidades de Protección del Pueblo kurdo (YPG) se preparan para patrullar en Kobane, Siria, el 30 de enero del 2015. /dcm
Imagen de un misil sirio en Palmira en mayo de 2015, cuando el Estado Islámico ocupó las ruinas, patrimonio de la Humanidad. Desde entonces, los terroristas han dinamitado varios de los principales monumentos. /NM LB
Imagen hecha pública por el medio islamista Welayat Raqa el 30 de junio. Supuestamente muestra a militantes del EIIL en Raqa, al norte de Siria /AFP
Un bote pesquero lleno de refugiados sirios se aproxima a la costa de la isla griega de Lesbos el pasado 27 de septiembre de 2015. /AS/KC/
Dos niños caminan entre los escombros tras un bombardeo de las fuerzas sirias leales al presidente Bachar al Asad en Duma, un barrio rebelde de Damasco, en octubre de 2015. /MOHAMMED BADRA
Febrero de 2016, un niño junto a un edificio destruido en el barrio de Tishreen, en Damasco. /MOA cmm
Un hombre circula en moto por las calles destruidas de Duma, en las afueras de Damasco, en marzo de 2016. /MOHAMMED BADRA
Un hombre camina junto a su hijo junto a una barrera que divide la frontera entre Grecia y Macedonia cerca de la ciudad de Idomeni el pasado 8 de marzo. /dd/
Un hombre recoge metal de los edificios detruidos en la zona de Jobar, este de Damasco, en marzo de 2016. /MOHAMMED BADRA
Un guardacostas sostiene a una niña en sus brazos junto a la ciudad turca de Kucukkuyu el pasado 8 de marzo, después de que la guarda costera turca interceptara un barco con inmigrantes y refugiados que intentaban llegar a la isla griega de Lesbos. /KLC

Sólo en el caso turco se puede hablar de beneficio económico y, muy concretamente, en las zonas fronterizas. "El conflicto sirio ha puesto en tensión a estos países" y Charo Izquierdo nos recuerda, además, que "incluso dentro de los propios refugiados, en los asentamientos informales de El Líbano o en los campos de refugiados de Jordania, hay econ+omicamente hablando distintos tipos de refugiados. Aunque la mayoría, suelen ser pobres".

Las cuentas de esta guerra no salen para nadie. Ni para Rusia, que -con su propia agenda, recién finalizada- se estaba gastando allí, en sus operaciones militares, una media de 10 millones de dólares diarios.

Son números que se barajan, especialmente, estos días. Pero, tras ellos, "hay vidas personales, historias de vida y mucho sufrimiento", "lo que realmente solucionaría el problema es que hubiese paz", concluye Charo, de la Fundación "World Vision": "una paz duradera que les permitiera a unos avanzar y a otros volver a su país, a sus casa, a reconstruir sus vidas". En definitiva, a recuperar su país de entre las cenizas.