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El jefe de antigüedades sirio afirma que el Estado Islámico ha destruido tres torres funerarias en Palmira

  • Se trata de tres joyas arquitectónicas construidas entre los años 44 y 103 a.C.

  • Palmira, la "perla" del desierto sirio, está siendo destruida por el Estado Islámico

  • La UNESCO ha calificado estas demoliciones como "crímenes de guerra"

RTVE.es / AGENCIAS
4 min.

El grupo terrorista Estado Islámico ha hecho saltar por los aires tres antiguas tumbas torre en la ciudad de Palmira construidas entre los años 44 y 103 a.C., según ha anunciado este viernes el máximo responsable de antigüedades del Gobierno sirio.

En declaraciones a Reuters, Maamun Abdulkarim ha indicado que fuentes en Palmira han confirmado la destrucción de tres tumbas, incluida la de Elahbel, que fue construida en el año 103 a.C. y que, según ha dicho, tenía cuatro plantas y un piso subterráneo.

"Volaron las torres funerarias mejor conservadas, las más bellas" ha afirmado Abdelkarim. "Obtuvimos imágenes por satélite de la Oficina de Patrimonio Sirio, un instituto con sede en EE.UU., tomadas el 2 de septiembre".

Una de las torres es la tumba de Ketut, construida en el año 44 d.C.; y la segunda, levantada en el año 83, acoge los restos de Gemlik y se encontraba en "muy buenas condiciones de conservación", según Abdelkarim.

En declaraciones a Efe, el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos, Rami Abdelrahman, ha confirmado la destrucción de la tres torres, aunque ha especificado que fueron atacadas por el EI a la vez que el templo de Bel.

Palmira, la "perla" del desierto sirio

Hace cuatro días, la ONU confirmó la destrucción del edificio principal de Bel, el segundo templo de Palmira que los extremistas han atacado en agosto, tras hacerse con el control total del área arqueológica el pasado mes de mayo.

El EI dinamitó el histórico templo de Bel en Palmira el 23 de agosto, después de haber colocado gran cantidad de explosivos en el monumento de 2.000 años de antigüedad, situado a decenas de metros del teatro romano.

Palmira, la "perla" del desierto sirio, es considerada una reliquia única del siglo I a. C. y una pieza maestra de la arquitectura y del urbanismo romano por las columnas de su famosa calle principal y por sus templos, entre ellos el de Bel. Sus ruinas grecorromanas están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

La localidad fue en los siglos I y II d.C.  uno de los centros culturales más importantes del mundo antiguo y punto de encuentro de las caravanas en la Ruta de la Seda, que atravesaban el árido desierto del centro de Siria.

Vista parcial de la antigua ciudad-oasis de Palmira, a 215 kilómetros de Damasco (Siria). /AFP PHOTO / JOSEPH EID
Arco monumental de la ciudad de Palmira, situado en la sección este del conjunto, remata su gran columnata. /O.Mustafin / CC
Vista de la gran columnata de 1.200 metros de largo. /Institute for the Study of the Ancient World / CC
La histórica ciudad se sitúa junto a un oasis y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. /EFE/EPA/SANA
Tetrápilo de Palmira, punto que marcaba la intersección entre las principales calles de la ciudad. /EFE / MARGA SANCHEZ
Fue construído en el siglo II d.C y tenía capacidad para 4.000 personas. /AFP PHOTO / JOSEPH EID
El templo de Bel-Shamin es una construcción genicia dedicada al dios celeste Baalshamin, principal culto de Palmira. /Bernard Gagnon / CREATIVE COMMONS
Fotografía del gran arco monumental de Palmira, hoy amenazada por el Estado Islámico. /EFE/Youssef Badawi
La UNESCO añadió la ciudad de Palmira a la lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro en el año 2013. /AFP PHOTO / HO / SANA
El Santuario de Bel, construído en el año 32 d.C., es la construcción más importante y principal atractivo de Palmira. /Jerzy Strzelecki / CC
El valle funearario de Palmira conserva tumbas sobre tierra y subterráneas. /EFE/EPA/SANA
La ciudadela de Palmira, de la era medieval, es un símbolo del conjunto y ha sido reclamada por varios grupos durante la guerra de Siria. /AFP PHOTO /STR
Las Termas romanas de Diocleciano fueron otra de las grandes construcciones de Palmira. /Le Grand Portage / CC
Con más de 2.000 años de antiguedad, la ciudad fue punto de encuentro entre Occidente y Oriente al ser cruce de caminos entre el Mediterráneo y el Éufrates. /EFE / MARGA SANCHEZ