Los bomberos de la Comunidad de Madrid han activado los sistemas operativos y herramientas específicas para afrontar los primeros enjambres de abejas que, como cada año, surgen en la región con la llegada del buen tiempo, y que pueden suponer un peligro para las personas.
Según ha informado el Gobierno regional, cada año, en el periodo comprendido entre marzo y agosto, los bomberos realizan una media de 300 intervenciones para combatir a estos insectos; en 2010 la cifra fue de 310, dadas las condiciones meteorológicas favorables para las abejas.
Los bomberos tienen formación específica y obligatoria
La Comunidad recuerda que todos los bomberos de la región, desde su ingreso en el Cuerpo, tienen formación específica y obligatoria en el manejo de enjambres.
Además, todos los parques cuentan con los medios necesarios, como cajas compartimentadas -llamadas "piqueras" o "cazaenjambres"-, cepillos, guantes, trajes de apicultor y material necesario para poder realizar este tipo de trabajos.
La formación de los profesionales en materia de intervenciones con abejas la lleva a cabo personal especializado del propio Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, y en ellas colaboran apicultores de la región.
Las abejas, consideradas como "ganado semoviente" productivo, están protegidas y no se las puede eliminar, por lo que la intervención de los bomberos consiste, básicamente, en recoger el centro del enjambre, donde se encuentra la reina, y meterlo en la "piquera"; el resto de abejas entra voluntariamente y se va instalando en los panales que hay.
Cuando todas las abejas han entrado en la caja, se cierra y se entrega a apicultores.
Hay que alejarse de los emjambres al menos 100 metros
En caso de que surja un enjambre en lugares donde haya personas, los bomberos de la Comunidad de Madrid aconsejan a la ciudadanía que se aleje, al menos, 100 metros; si está dentro de una casa, deben cerrarse con suavidad las puertas de la habitación donde se encuentre y avisar inmediatamente al Centro de Emergencias Comunidad de Madrid 112.
Unas 800.000 personas en España son alérgicas a las picaduras de las avispas y las abejas
Entre las recomendaciones los bomberos piden que no se manipulen los enjambres, que no se muevan del lugar donde se encuentre, y que no se moleste a las abejas ni se intente acabar con ellas echándolas insecticida.
También alertan ante las picaduras de estos insectos que pueden, en casos extremos, llegar a causar la muerte de una persona.