El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, se ha sometido este lunes a a una intervención quirúrgica de carácter maxilofacial.
La intervención ha consistido en un implante óseo maxilofacial para lo que ha necesitado de anestesia general.
Según la nota difundida por la presidencia del Consejo de Ministros, la operación ha durado cuatro horas y era necesaria para reestablecer la anatomía y la funcionalidad de masticar gravemente dañados tras el ataque que sufrió en Milán el 13 de diciembre de 2009, cuando un enajenado le estampó en la cara una reproducción en piedra de la catedral de la ciudad.
El rostro sanguinolento y desconcertado de Berlusconi dio entonces la vuelta al mundo.
El primer ministro recibió varios puntos de sutura y hubo que reconstruirle un incisivo superior y curar varios dientes adyacentes.
Aquella agresión le costó un mes de baja. Año y cuatro meses después aún colean, como vemos, las secuelas.