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El Nuevo Laborismo se queda viejo 13 años después

       
  • Los apoyo cosechados durante 13 años huyen en desbandada estos comicios

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  • Entre los hallazgos, la paz en Irlanda, el salario mínimo y la defensa de minorías

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  • En el debe, los recortes de derechos, la guerra de Irak y el abundante déficit

Ver: Especial Elecciones Reino Unido 2010

ALBERTO FERNÁNDEZ
5 min.

Un día despejado en el ayuntamiento de Belfast en 2005. Los aplausos a los novios se oyen sobre el ruido de las pistolas, en una ciudad que ha pasado del declive industrial a un centro tecnológico de prosperidad. Se acaba de celebrar el primer matrimonio civil.

Esta imagen 'de estampa' evocada por el diario The Times podría ser el mejor spot publicitario de los trece años de gobierno laborista.

Y, sin embargo, en el mismo editorial el rotativo muestra su respaldo expreso a la salida de los laboristas del Gobierno, en el que es la penúltima retirada de apoyo que está sufriendo en cascada el primer ministro, Gordon Brown.

Antes fue el izquierdista The Guardian, el liberal The Economist e incluso el populista The Sun. En todos los casos, se destacan hallazgos pero también en todos se coincide en que el Nuevo Laborismo está agotado.

La sensación la resumía así la novelista Fay Weldon en el Guardian:

"En 1997, cuando el Nuevo Laborismo llegó al poder, esto es lo que escribí: "Si el Laborismo puede deshacer algo de lo que se nos ha hecho, restaurar nuestras libertades, devolvernos nuestra dignidad nacional, vernos a nosotros mismos como administrados más que como nos ve el Gobierno, como niños, les amaremos". No lo hicieron y si les elegimos otra vez no sería con entusiasmo".

La tesis del Nuevo Laborismo

Las razones para el entusiasmo en 1997 residían en un manifiesto, titulado `Nuevo Laborismo, Nueva vida para Gran Bretaña¿, que comenzaba así:

"Nuestra tesis es simple: que Reino Unido puede y debe ser mejor. El sueño es una renovación nacional, un país con dirección, determinación y energía. En cada aspecto político un nuevo y distintivo enfoque ha sido marcado, uno que difiere de la antigua izquierda y de la derecha conservadora. Es por esto por lo que el Nuevo Laborismo es nuevo".

Con estas palabras, Tony Blair no solo renovaba el viejo laborismo obrerista liberándolo del yugo de los sindicatos que lo habían creado, sino que lograba atraer para sí apoyos que hasta ahora se le habían negado a su partido, convertido en habitante del centro político.

Los hallazgos


Durante más de una década de gobierno, el Laborismo ha dejado como legado una serie de reformas de las que difícilmente habrá marcha atrás.

Por el contrario, estos logros no han evitado que estos días el sucesor de Blair y antes mano derecha, Gordon Brown, esté notando que a derecha y a izquierda sus apoyos van desapareciendo, dando una sensación de creciente aislamiento político.

Las causas de Blair


En descarga de Brown, buena parte de las razones para el desánimo se anclan en los diez años de su predecesor.

Y las de Brown

Sin embargo, pese a las invocaciones de cambio y regeneración, los tres años de Gordon Brown han dado los dos últimos golpes de gracia al Laborismo.

El resultado es que el próximo 6 de mayo puede ser el final del dominio absoluto del Nuevo Laborismo en la política británica, quizá porque la última afirmación de su texto fundacional se ha convertido en una pregunta:

"Gran Bretaña merece algo mejor pero ¿el Nuevo Laborismo es ahora mejor para Gran Bretaña?".

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