La fuerza de la primera ola de entre cuatro y seis metros arrastra a los vehículos aparcados en la zona en ese momento. La oficina del FBI se encuentra a unos cien metros de la línea de playa.
A continuación vinieron otras tres olas y el agua llegó hasta un kilómetro y medio tierra adentro.
El país más afectado fue Samoa Occidental con 110 fallecidos, mientras la Samoa estadounidense ha confirmado 31 víctimas mortales y Tonga otras siete.
Después del primer seísmo de 7,9 grados, según la medición del Servicio Geológico de EEUU, la región sufrió decenas de réplicas que atemorizaron a los residentes y complicaron aún más las labores de rescate y envío de ayuda.