Poco más de la mitad de lo esperado. Cuando el uno de septiembre se abrió la posibilidad de regularizar a inmigrantes que realizaban diversos tipos de trabajos sociales en Italia, el ejecutivo trasalpino confiaba en que emergieran a la legalidad medio millón de personas.
El plazo se cerró anoche y, según los primeros datos, sólo 275.000 personas han realizado los trámites para obtener el permiso de estancia legal en el país.
Es la única espita que abrió el gobierno una vez de que se aprobara su polémica ley de seguridad en la que se tipifica como delito la entrada ilegal en el país con penas de prisión y multas económicas.
Entonces, muchos italianos protestaron, por interés propio, ante esa ley ya que gran cantidad de personas sin papeles realizan labores domésticas y de ayuda a ancianos y enfermos. El ejecutivo transigió y decidió legalizarlos aunque, por lo que vemos, con contenido éxito