La Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) de la OTAN llevó a cabo un ataque aéreo después de batallas terrestres con los insurgentes en el distrito Nad Ali, en la volátil provincia de Helmand.
"La ISAF tiene información sobre civiles muertos, incluidos mujeres y niños", ha reconocido la OTAN en un comunicado.
Además, también resultaron heridos otros civiles, que fueron trasladados a un hospital de la ISAF para su tratamiento.
Investigación en curso
Las fuerzas internacionales no han dado el número exacto de víctimas civiles y talibanes, aunque el incidente está bajo investigación por la ISAF, que está hablando con los ancianos de la aldea.
Ehsanullah, un líder tribal de la aldea de Koshal, ha detallado a AFP que la casa de un vecino, Haji Kot Aka, había sido alcanzado por una bomba, matando a Aka, su esposa y cuatro hijos.
"Había cuatro personas más cuando cayó la bomba. La bomba mató a Aka, su esposa, cuatro hijos y tres personas. Un cliente resultó herido", ha precisado Ehsanullah, que no sabe si los invitados se encontraban los talibanes o civiles.
Las muertes de civiles, especialmente por bombardeos aéreos y operaciones de las fuerzas extranjeras, han enfurecido a los afganos y han incrementado la hostilidad a la presencia de tropas foráneas tras ocho años de ocupacón tras la salida de los talibanes.
Menos bombardeos aéreos
El nuevo comandante de las fuerzas de EE.UU. y de la OTAN, el general Stanley McChrystal, ha hecho un llamamiento para que haya controles más fuertes sobre el uso de bombardeos aéreos para reducir las víctimas civiles.
Además, considera que se deben hacer esfuerzos para disculparse y dar compensaciones económicas si se mata a civiles por accidente.
Según un informe de la ONU publicado la pasada semana, 1.500 civiles afganos han muerto durante los ocho primeros meses del año, de los que un 68% fueron asesinados por insurgentes t un 23% por el gobierno y las fuerzas occidentales, mientras que el resto está por determinar.
El último bombardeo sangriento de la OTAN en Afganistán fue en Kunduz, al norte del país, donde tras un aviso de las tropas alemanas de que dos camiones con combustible habían sido robados por los talibanes, la ISAF bombardeó los vehículos provocando la muerte de al menos 50 civiles.