Color, mucho color. Blanco blanquísimo, negro negrísimo, chicle, mostaza brillante, beige-nude, gris humo, azul celeste, rojo chillón. La mujer de Arzuaga para la primavera-verano del próximo año emanará a borbotones mucha luz y color.
El otro gran protagonista de la colección de la burgalesa ha sido, sin duda, la superposición de capas. Las modelos han lucido imposibles superposiciones en pecho, espalda, a los lados y también con múltiples formas: lazos, abanicos, rosas, mariposas... Tampoco han faltado los plisados y gomas, además de las tiras en punto.
Toda esa orgía de color y formas se han plasmado en sugerentes minifaldas con volumen, algún que otro cómodo pantalón corto y también elegantes vestidos largos de noche con transparencias y amplios escotes.
En la cincuenta edición de la pasarela madrileña. La creadora ha elaborado todas estas piezas con seda engomada y estampada, kaori de seda, tul, poliuretano transparente y algodón orgánico.
Muy sobrio en complementos, el desfile apenas ha dejado entrever alguna pulsera de mano y, por supuesto, una línea de zapatos muy coloridos en consonancia absoluta con la colección. Rojo, azul y negro han sido los tonos predominantes en el calzado de Arzuaga.