Normalmente, las muertes infantiles de la gripe común son menores de cuatro años. Más del 50%. Se debe a la inmadurez de su sistema inmunológico y a una predisposición mayor a las enfermedades respiratorias.
Pero la Gripe A mata preferentemente a los escolares, los mayores de cinco años. Casi el 80% de las víctimas pediátricas. Las autoridades sanitarias desconocen todavía la razón. Puede deberse simplemente a que los escolares tienen más oportunidades de topar con el virus en el colegio o los campamentos. Los bebés se quedan en casa.
El cambio en el grupo de riesgo es la principal conclusión del estudio llevado a cabo por el gobierno federal entre las 40 muertes infantiles que se ha cobrado el virus desde su brote el pasado mes de abril. Suponen el 8% del total de fallecimientos.
Complicaciones y bacterias oportunistas
El virus necesita de cómplices para ser fatal. Casi dos tercios de los niños que han muerto por la Gripe A sufrían epilepsia, parálisis cerebral u otros problemas neurológicos. Todo un contraste con la gripe habitual. En la anterior estación, sólo un tercio de las muertes infantiles estaban asociadas a esos trastornos.
Pero el principal peligro acecha en las bacterias oportunistas. Son las principales responsables del peaje mortal. Aprovechan que el sistema inmunológico está debilitado por el virus para infectar a niños sanos. Y la infección es la que mata realmente al paciente. De ahí la importancia de un tratamiento médico temprano, que permita atajar la infección con antibióticos.
El CDC estima que la Gripe A ha infectado ya a un millón de estadounidenses. 8.800 han tenido que ser hospitalizados hasta la fecha, y se han registrado 550 muertes. Una tasa inferior a la gripe estacional.