Tenía sólo 11 años. Ahora está muerta. En la ciudad italiana de Bolonia, una niña ha fallecido de un tumor en el cerebro. Sobrevivió con él tres años sin que ningún médico lo detectara.
La pequeña pasó por las manos de cuatro doctores pero ninguno ordenó que se le realizara un TAC, una tomografía axial computerizada o diagnóstico por la imagen de alta precisión que hubiera podido detectar el tumor .
El pediatra que la seguía desde su nacimiento, un otorrino, un oculista y un neurosiquiatra reconocieron a la pequeña en este tiempo.
En alguna ocasión, los galenos llegaron a decir a los padres que los dolores de cabeza de la niña no eran más que ganas de llamar la atención y aconsejaron a los progenitores no ser tan aprensivos. Ahora se enfrentan a una posible acusación de homicidio culposo.
El caso está en manos del juez que espera a disponer de las pruebas definitivas de la autopsia antes de tomar alguna decisión sobre esta denuncia.