Los defensores de la iniciativa aseguran que es una manera de no entregarlos en manos de la Camorra cuando salen de prisión. Alguno de ellos bromea diciendo que, frente a las rondas nocturnas del norte, ellos ofrecen rondas de pizza y mandolina.
Pero no todos están de acuerdo. Los guías tradicionales, les miran con cierto recelo: "se necesita formación, saber acoger al cliente, idiomas, conocer la ciudad", argumentan los profesionales del gremio.
Estos asesores salidos de entre rejas no cobran por su trabajo. Un peto amarillo y una tarjeta les sirven para ser rápidamente identificados.
Por supuesto, no hay mención alguna a su periodo carcelario. Y es que "las personas no deben ser juzgadas siempre por su pasado más o menos turbio" como afirma uno de estos nuevos guías.
Trabajan tres días a la semana: martes, jueves y viernes. Inician la jornada en el resplandeciente puerto de Nápoles donde atracan los cruceros y de ahí a la Plaza de Gesú uno de los puntos ineludibles al visitar la capital del Vesubio.