La vida dentro del convento está consagrada a la oración y a rezar pero lo combinan con sus celebraciones particulares como sus días de feria sevillana, en los que se visten de faralaes o montan su propia cabalgata de Reyes Magos. Otros días van "de gira al huerto", como nos cuentan en primera persona.
Reconocen también lo duro que es dejar a las familias y recluirse en un convento. Algunas tuvieron que dejar a sus novios y explicarle a la familia y a su entorno que su vida iba a dar un cambio radical. Pero lo cuentan con humor, como la monja que reconoce que su madre se alegró mucho de su decisión y dijo: "Hija mía, qué bien, así no tendré problemas con mi yerno" o la monja mexicana que ironiza al recordar que en casa de sus padres sólo tienen dos fotos: la de un hermano suyo que falleció y la suya. "Me ven como a los muertos", dice.
Tampoco se ofenden cuando en la calle todavía hay quien comenta que son monjas porque están frustradas o sólo buscan la vida fácil. En Primera Persona, estas monjas cantan, rezan y nos cuentan con sinceridad y abiertamente cómo son sus vidas como monjas de clausura.
El programa "En Primera Persona" se emite en Radio Nacional, los domingos de 7 a 8 de la mañana.