La diferencia refleja el cambio de prioridades de un escenario al otro: la apuesta del Presidente por derrotar a Al Qaeda y los talibanes. Obama asegura que suponen una amenaza para los ciudadanos estadounidenses y para la seguridad de Afganistán y Pakistán.
Un proyecto que puede crecer
Según el resumen del Pentágono, el gasto propuesto pretende financiar todas las necesidades conocidas para las operaciones en Irak y Afganistán, pero añade que la administración se reserva el derecho de solicitar fondos adicionales si hay cambios significativos en la situación.
En total, Washington quiere dedicar 130.000 millones de dólares a las operaciones en el extranjero. Una quinta parte del presupuesto de Defensa, que crece un 4% y ronda los 664.000 millones.
De momento, solo es el proyecto de presupuestos, y tiene que recibir el visto bueno del Congreso antes del próximo 1 de octubre, fecha en la que comienza el año fiscal en Estados Unidos. Se espera un fuerte debate en el legislativo, donde no han sentado bien los pequeños recortes que ha introducido Obama: apenas el 0,5% del total.