Los informes de los peritos afirman que la cubierta no tenía anclajes y que los muros de carga del edificio no estaban rellenos de hormigón, aunque el Ayuntamiento de esta localidad barcelonesa sostiene que se cumplía la ley.
El polideportivo, situado en la calle Riera del Fonollar, tenía una antigüedad de 25 años y, según el alcalde del municipio, "estaba bien" y "era correcto".
Las familias de las niños fallecidos, de entre nueve y doce años, siguen reclamando justicia. En el momento del derrumbamiento se encontraban jugando al béisbol 30 niños en el interior del polideportivo.