En 1936, Hitler vendió a Franco un lote de máquinas Enigma. Un arma secreta que permitió al bando nacional cifrar sus mensajes. Ahora, varias de ellas, han aparecido en el Cuartel General del Ejército, en Madrid, después de pasar casi 60 años olvidadas en una buhardilla.
Se trata de máquinas con un sistema de cifrado rotatorio cuyas claves podían cambiarse a diario, tal y como se pudo ver en la película del mismo nombre, Enigma. Sin embargo, los aliados consiguieron descifrar los mensajes y las máquinas cayeron en el olvido.
Hoy, son preciadas piezas de coleccionismo y en internet se pueden encontrar hasta simuladores de la máquina para que cifres tus propios mensajes.