Pero el caso está resuelto. Al parecer, un crítico de cine en paro de poco más de 30 años ha sido el autor de este hurto, según publica El Mundo en su edición de este martes. El ladrón, con la estatuilla en su poder, prefirió acudir a la prensa para promocionarse antes que dejarlo en la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, como había pedido su dueño.
El bajón de Solé
"Es un robo a la ilusión de muchos años", aseguraba el realizador catalán, que recogía este domingo el Goya al mejor documental por Bucarest. La memoria perdida, filme en el que repasa la lucha política de su padre, el ex ministro de Cultura y uno de los padres de la Constitución, Jordi Solé Tura, desde los años de exilio durante el franquismo hasta su lucha actual contra el alzheimer.
"Si alguien tiene algún Goya al mejor documental y no es suyo, por favor que entre en razón y lo devuelva, porque es algo irreemplazable", comentababa la presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde, que aseguraba que encargar uno nuevo es algo "muy costoso y se tarda mucho tiempo".
Los hechos ocurrieron en una discoteca de la madrileña calle Echegaray, en donde el equipo de la película Los crímenes de Oxford, de Alex de la Iglesia, que obtuvo tres de los seis a los que optaba, celebraba la fiesta posterior a la gala de los Goya.
Allí llegó un flamante Albert Solé con su Goya bajo el brazo, pero cuando decidió retirarse a dormir se encontró con que la "chica del ropero le había dado la escultura a un chico con gafas". "Yo sé que hay muchas personas a las que les gusta coleccionar este tipo de trofeos, pero ése es mío, por favor, y me ha costado mucho ganarlo", explica el cineasta desconsolado.
La estatuilla diseñada por José Luis Fernández para la Academia de Cine y que representa un busto de Francisco de Goya, está valorada en más de mil euros.