La llegada de Creetz supone un símbolo del esfuerzo de ambas naciones por reestablecer unos vínculos que llevan casi cuatro décadas maltrechos. Creetz ha explicado que está "feliz por estar en Libia" y ha asegurado que trabajará para mejorar las relaciones bilaterales.
Entre sus prioridades, el nuevo embajador tiene el turismo y los negocios entre ambos países, además de expandir la cooperación.
De hecho, los contactos mutuos se han intensificado notablemente desde diciembre de 2003, cuando Libia renunció oficialmente al desarrollo de armas de destrucción masiva. Antes de eso, la tensión se había relajado cuando Libia aceptó su culpabilidad en el atentado de Lockerbie, que le costó la vida a 270 personas en 1988. En aquella ocasión, un avión de la Pan Am fue volado sobre la localidad escocesa por una bomba instalada por un comando libio.
Como entonces, en Libia sigue en el poder el líder africanista Muammar Gaddafi, que gobierna el país desde 1969. Su llegada al poder supuso la primera quiebra en las relaciones con Estados Unidos, que se rompieron definitivamente en 1972, cuando Washington retiró su embajador. El resto de diplomáticos norteamericanos se fueron de Trípoli couando su embajada fue atacada e incendiada en 1979-