El alpinista, originario de Barcelona, iba acompañado de un amigo de 34 años, también barcelonés, atacaba una cumbre de 3.000 metros cuando, en un pasaje vertical a unos 2.600 metros de altura, sufrió el accidente y se despeñó por un precipio de 80 metros. Ambos montañeros no iban atados entre sí.
Los equipos de rescate no lograron reanimar al herido y su cuerpo fue transportado en helicóptero a la localidad de Tarbes.