El coche bomba estacionado, aparentemente un Renault 18 Sedan, ha estallado esta mañana al paso de un autobús que transportaba a militares en el barrio de Bahsal, en Trípoli. Inmediatamente, soldados y policías han cercado el lugar. El ministro del Interior libanés, Ziad Barudi, ha convocado una reunión extraordinaria del Consejo central de Seguridad, que agrupa a los principales responsables de la seguridad en el país.
La ciudad de Trípoli es escenario desde mayo pasado de cruentos combates entre grupos rivales, que se creían superados después que el pasado 8 de septiembre se lograra un acuerdo entre los principales lideres suníes, miembros de la mayoría, y alauíes, cercanos a la oposición encabezada por el grupo chií Hizbulá.
El atentado de de este lunes se produce en un momento en que los líderes libaneses han iniciado un diálogo nacional, bajo la égida del presidente Michel Sleiman, en un intento de poner fin a la violencia en el país. Además, la explosión se produce dos días después que otro coche bomba estallara en Damasco, y causara 17 muertos, un atentado que según las autoridades sirias es obra de grupos islamistas suníes.
En un atentado similar, en agosto pasado, murieron 18 personas, diez de ellas soldados. Fue el ataque más mortífero contra el ejército libanés llevado a cabo por grupos cercanos a Al Qaeda en lo que iba de año.