El general David Petraeus ha traspasado el mando de las tropas de EEUU en Irak al teniente general Raymond Odierno en una ceremonia celebrada en la base Camp Victory, cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en el oeste de la capital.
Al acto ha acudido el secretario de Estado de EEUU, Robert Gates, y responsables políticos y militares iraquíes como el ministro de Defensa, Abdelqader Mohamed Yasim, y el consejero de Seguridad Nacional iraquí, Muwafak Al Rubeiei.
La ceremonia ocurrió en medio de estrictas medidas de seguridad para evitar cualquier ataque de los insurgentes.
Tras 19 meses en el cargo, Petraeus, de 55 años, abandona Irak para convertirse en el comandante del Mando Conjunto Central, a cargo de un área que se extiende desde el este de África hasta Afganistán.
Petraeus deja el puesto asegurando que, desde que lo asumió, Irak ha sido testigo "de una escalada dramática" en los niveles de violencia.
Por su parte, Odierno, que es el cuarto comandante en jefe del Ejército estadounidense desde marzo de 2003, tendrá que hacer frente a retos como mantener los niveles de seguridad conseguidos por su antecesor e impulsar la reconciliación entre las distintas facciones iraquíes, en particular entre los suníes y chiíes.
Además Odierno tendrá que gestionar la retirada de 8.000 soldados de los cerca de 146.000 que permanecen en Irak. Un repliegue previsto para febrero próximo.