Trichet ha señalado que el actual nivel de los tipos de interés, del 4,25%, contribuirá a alcanzar el objetivo de estabilidad de precios, lo que sugiere que no habrá una bajada del precio del dinero a corto plazo pese al crecimiento negativo registrado en la eurozona durante el segundo trimestre.
"El Consejo de Gobierno (del BCE) conserva su determinación de mantener las expectativas de inflación a medio y largo plazo firmemente ancladas en línea con la estabilidad de precios", ha destacado Trichet en una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.
Ha añadido que la autoridad monetaria "considera que la actual posición de la política monetaria contribuirá a alcanzar el objetivo de estabilidad de precios a medio plazo".
Moderación salarial para frenar la inflación
Trichet ha insistido en que persisten los riesgos al alza para la estabilidad de precios y ha afirmado que la autoridad monetaria está "muy preocupada" por la posibilidad de que los elevados precios del petróleo y de los alimentos produzcan efectos de segunda ronda sobre salarios y precios y generen una "espiral inflacionista". Por ello, ha lanzado un nuevo llamamiento a los agentes sociales para que mantengan la moderación salarial.
El presidente del BCE ha explicado que, en cualquier caso, la inflación en la zona euro seguirá siendo alta durante "bastante tiempo". Sólo empezará a moderarse gradualmente durante el año 2009. El Banco prevé que la inflación crezca entre un 3,4% y un 3,6% en 2008 y entre un 2,3% y un 2,9% en 2009.
Recuperación "gradual" del crecimiento
Por lo que se refiere a la actividad económica, Trichet ha explicado que, tras el retroceso del 0,2% experimentado por la economía de la eurozona durante el segundo trimestre, el crecimiento en el tercer trimestre seguirá siendo "débil" pero a continuación se iniciará una "recuperación gradual".
A ello contribuirá la reciente caída de los precios del petróleo, el alto nivel de empleo y el crecimiento en la economía mundial. El BCE prevé que la eurozona crezca entre un 1,1% y un 1,7% en 2008 y entre un 0,6% y un 1,8% en 2009.
No obstante, el presidente del BCE ha admitido el alto nivel de "incertidumbre" que rodea a estas previsiones y ha alertado de que prevalecen los riesgos "a la baja" para el crecimiento por la posibilidad de que haya más incrementos del precio del petróleo y de los alimentos y de que el impacto de las turbulencias financieras sea mayor del previsto.
En este sentido, Trichet ha destacado que las turbulencias no han quedado atrás sino que "es un proceso que continúa", por lo que resulta necesario "continuar alerta". "No hay margen para la complacencia", ha subrayado.