Un juez ha dado la razón a una cajera de hipermercado que había solicitado tener un turno fijo para poder cuidar de su hija de tres años.
La variabilidad de los horarios impedía a la cajera demandante llevar a su hija al colegio entre otras cosas, y en definitiva, ocuparse de la menor como ella consideraba que es debido. Por ello, la trabajadora, que lleva trabajando en el supermercado 15 años, se vio obligada a poner una demanda a la empresa.
La sentencia, que no se puede recurrir, dice que, en casos como éste, prevalece el derecho del menor frente a los intereses de la empresa.
Según ha manifestado, la afectada se encuentra "feliz por poder ejercer de madre".
En la misma línea, Maria José Tajuelo, una portavoz de UGT, ha señalado que "las empresas deben ser sensibles a las necesidades de las trabajadoras sin tener que recurrir a los tribunales".