En un acto de reconciliación nacional, un grupo de ex miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pidió perdón públicamente en la prisión bogotana de La Picota a una representación de policías y militares víctimas de las minas antipersonas.
El acto fue promovido por los 700 presos integrantes del movimiento Manos por la Paz, formado por ex guerrilleros que apoyan la reconciliación nacional, y Tejido Humano, organización de servicio a discapacitados, viudas y huérfanos de la Fuerza Pública, jóvenes desvinculados de la violencia y civiles víctimas de minas antipersonas.
Con este gesto, los ex guerrilleros cumplen una de las exigencias para integrarse en el marco de la Ley de Justicia y Paz, una norma que otorga beneficios penitenciarios y económicos a los miembros de grupos ilegales que depongan las armas y colaboren con el Estado.
El encuentro se produjo en el pabellón de máxima seguridad del presidio de La Picota y los ex combatientes, tras entonar una canción compuesta por ellos mismos, pidieron perdón individualmente a las víctimas y familiares de damnificados que se encontraban allí.
Advertencia de los desmovilizados
Raúl Agudelo, alias "Olivo Saldaña" y portavoz de los desmovilizados, afirmó en el acto cree que las FARC están "resquebrajadas", pero que ahora se sienten como "un león herido" y siguen representando un peligro real, pese a que su actual comandante, "Alfonso Cano", podría llevar a un cambio radical y positivo a la organización subversiva.