El nuevo desafío de Leo Messi esta vez es contra el reloj. El astro argentino recogió este viernes el Premio Princesa de Asturias de los Deportes 2026 en el Teatro Campoamor de Oviedo, pero su compromiso con el Inter de Miami le obliga a regresar de inmediato a Estados Unidos. Apenas 27 horas separan el final de la ceremonia del comienzo del partido que su equipo disputará este sábado ante los New York Red Bulls.
El encuentro arrancará el sábado por la tarde en Nueva York, noche ya en España, por lo que el ocho veces ganador del Balón de Oro tendrá que afrontar un viaje transatlántico de miles de kilómetros para reincorporarse a su equipo. Todo ello después de una visita a Asturias que comenzó el jueves y en la que Messi se convirtió en el principal foco de atención.
El argentino, de 39 años, recibió el galardón de manos de la princesa Leonor en una ceremonia en la que fue ovacionado por el público del Teatro Campoamor. El jurado reconoció su extraordinaria trayectoria deportiva, pero también su constancia, humildad, compromiso con el juego colectivo y labor solidaria en favor de los niños más desfavorecidos.
Su presencia en Oviedo había generado una enorme expectación desde su llegada el jueves, cuando fue recibido por cientos de aficionados. Ese mismo día participó en un encuentro con más de 6.000 personas en el Palacio de los Deportes, antes de asistir el viernes a los actos oficiales y a la ceremonia de entrega de los premios.
El regreso al escenario de la final del Mundial
El partido del sábado tendrá, además, un significado especial para Messi. El Inter de Miami visitará el Sports Illustrated Stadium de Harrison, en Nueva Jersey, a pocos kilómetros del MetLife Stadium, donde el pasado 19 de julio Argentina perdió la final del Mundial 2026 frente a España.
Aquel encuentro terminó con victoria española por 1-0 gracias a un gol de Ferran Torres en el minuto 106 de la prórroga, lo que impidió a Messi conquistar su segunda Copa del Mundo consecutiva, después del título conseguido en Catar 2022, y dejó al argentino sin la posibilidad de despedirse de los Mundiales levantando de nuevo el trofeo.
Ahora, 97 días después de aquella final, Messi volverá a jugar en el área metropolitana de Nueva York, esta vez con la camiseta del Inter de Miami y ante los Red Bulls, en un escenario distinto al de aquella derrota.
Será el final de una intensa semana para el argentino, que ha compaginado sus compromisos deportivos con una visita exprés a España para recibir uno de los galardones más importantes de su carrera fuera de los terrenos de juego.