Un Francia-España nunca es un partido más. La rivalidad deportiva y social entre ambos países eleva este tipo de encuentros a un nivel superior, y más si ese duelo se da en las semifinales de un Mundial.
En el campo no hubo color. La Roja dio una auténtica exhibición y barrió a 'Les Bleus', incapaces de rebelarse ante el imponente dominio del conjunto de Luis de la Fuente. Los jugadores españoles y el seleccionador dieron rienda suelta a sus emociones al terminar el encuentro, dejando imágenes para el recuerdo como la emoción de Unai Simón o los nervios de Baena en el banquillo.
Todo lo contrario, como es lógico, sucedió en el bando rival. La selección francesa no encajó la derrota demasiado bien, por decirlo de manera elegante.
Emoción desbordante por estar en la final
El Mundial 2026 es el más largo de la historia. Los futbolistas llevan más de un mes y medio concentrados, lejos de casa y con la enorme presión de hacer un buen papel en el campeonato. La victoria ante Francia y el pase a la final supusieron la liberación de todas las emociones acumuladas durante este periodo en los futbolistas, sabedores de que este domingo van a jugar el partido más importante de sus vidas.
El pitido final fue el desencadenante de ese torrente de sentimientos, reflejados en un Unai Simón que se tapaba la cara con la camiseta. Su emoción es la de un guardameta que no ha vivido su mejor temporada, que ha soportado las críticas y el debate sobre la portería, pero que ha terminado demostrando que es uno de los mejores porteros del mundo.
"Ahora todavía lo estamos digiriendo un poco porque todavía creo que no somos conscientes ninguno de lo que estamos haciendo", declaró Unai en un vídeo publicado por la RFEF en sus redes sociales.
El portero mostró además su deportividad al final del partido, tratando de consolar junto a Cubarsí a Desiré Doué, uno de los futbolistas franceses más afectados por la eliminación de su selección.
Unai fue uno de los líderes de la fiesta desatada en el vestuario con cánticos de "A Nueva York, oé". Y es que la selección va a cumplir la premisa de la famosa canción de Bad Bunny de vivir "un verano en Nueva York". O 'NuevaYol', como dice el cantante puertorriqueño, al que parafraseó entre risas Nico Williams al abandonar el estadio.
Luis de la Fuente, en 'shock'
Si había una persona que no terminaba de asimilar lo que estaba sucediendo, ese era Luis de la Fuente. El seleccionador llegó a la entrevista post-partido con Televisión Española con un gesto más serio de lo normal. "Le veo sobrepasado por el momento, demasiado serio, imagino que se va a liberar dentro de unos minutos en el vestuario", le comentó Roi Groba, periodista de TVE.
"Hay mucha tensión acumulada, es una grandísima responsabilidad estar en la final del Mundial, es un lujo solo para los elegidos. Uno tiene que asimilar todo esto", respondió el seleccionador con la voz entrecortada por la emoción. "Ahora es difícil describir lo que uno siente, pero entiendo que tiene que ser algo parecido a la felicidad", añadió.
"Entrevista al árbitro"
La selección francesa no terminó excesivamente satisfecha con la actuación del árbitro del partido, el salvadoreño Iván Barton. Los futbolistas galos y Didier Deschamps protestaron el penalti de Digne sobre Lamine Yamal. Tras el encuentro, el técnico lanzó una pregunta: "¿Creen que el árbitro estuvo a la altura de una semifinal?".
La indignación gala no terminó ahí. Cuando los compañeros de TVE esperaban al seleccionador galo para realizar la entrevista en zona mixta, el jefe de prensa de 'Les Bleus' se dirigió a Roi Groba y le dijo: "Entrevista al árbitro". Una reacción que evidencia el descontento francés con el papel del colegiado del encuentro.
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