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Resumen 2015 | Deportes

Carolina Marín y Garbiñe Muguruza, la raqueta en femenino

  • La onubense ha refrendado su liderato mundial en bádminton

  • La hispanovenezolana ha devuelto el protagonismo a las mujeres en tenis

Óscar López Canencia
4 min.

Carolina Marín y Garbiñe Muguruza parecen distantes entre sí pero tienen algo en común. Practican bádminton y tenis, respectivamente, pero ambas han devuelto a los deportes de raqueta el protagonismo del género femenino.

Marín ha cumplido en este 2015 el siempre difícil hándicap de igualar, e incluso mejorar, sus propias cotas. La onubense ha revalidado su título mundial y ha ganado cinco títulos del circuito Superseries, que le han valido para recuperar el número uno mundial.

El 16 de agosto de 2015 quedará en la historia de nuestro deporte como el año en que Carolina Marín ganaba su segundo Mundial y de forma consecutiva. La española vencía a la india Nehwal por 21-16 y 21-19.

La guinda a un pastel con un primer piso de tres Superseries -Australia, Francia y Hong Kong- y dos Superseries Premier -All England y Abierto de Malasia-, aunque no todo en este año 2015 han sido mieles.

La victoria en el Abierto de Australia le otorgó recuperar el número uno mundial del ránking, pero a su regreso a España le tocó revivir la polémica con la cúpula de la Federación a raíz de las diferencias del presidente con su entrenador.

Una polémica que no llegó a mayores, puesto que que la volantista no vio destituido a Fernando Rivas -llegó a pedir la dimisión del presidente Cabello- y no cumplió su amenaza de marcharse a entrenar fuera del país.

Finalmente, las mieles de los éxitos endulzaron esas amarguras. Sin embargo, el año no pudo terminar con victoria, ya que cayó eliminada en semifinales del Masters de Dubai. La japonesa Nozomi Okuhara se convirtió en su 'bestia negra' del torneo al ganarla tanto en el Round Robin como en la eliminatoria. Una derrota que no empaña su mejor temporada.

El Mundial de Indonesia ha sido el máximo hito de Carolina Marín /ADI WEDA
Marín celebra el título logrado en Malasia /AZHAR RAHIM
Carolina Marín siguió el año con buen pie, ganando en Australia /DAVID MOIR
Lágrimas y soltando la raqueta, así celebró Marín su último punto en el Mundial /BAGUS INDAHONO
El Abierto de París iba a ser el penúltimo peldaño en el ascenso de Carolina en 2015 /YOAN VALAT
Marín ha subido en cinco ocasiones a lo más alto del podio en el circuito, como en Hong Kong /JEROME FAVRE
La final de Wimbledon fue el primer gran momento del año para Garbiñe Muguruza /FACUNDO ARRIZABALAGA
La canaria Carla Suárez ha sido su pareja de dobles en numerosos torneos, como este de Madrid /JUANJO MARTÍN
Con Suárez ha disputado dos finales de dobles, ganando la del Pacific Open de Tokio /KIYOSHI OTA
Su único título de 2015, en Pekín, pero nada menos que un WTA Mandatory /HOW HWEE YOUNG
En el Masters femenino pasó el Round Robin con pleno de victorias, aunque cayó en semifinales /WALLACE WOON

Arantxa, Conchita... Garbiñe

El año 2015 será recordado en el tenis español como el de la reivindicación del tenis femenino. Después de casi una década saboreando el éxito arrollador de Rafa Nadal y compañía, el tenis femenino se ha visto un tanto opacado.

Pero, como se dice, ha nacido una estrella. La hispanovenezolana Garbiñe Muguruza ha cuajado su mejor temporada profesional, que le ha valido para terminar el año como la tercera del ránking mundial, por detrás de Serena Williams y Simona Halep, y por delante de Maria Sharapova.

Muguruza se lleva a su palmarés un título, el de Pekín, y una muy meritoria final en Wimbledon en la que se topó con la versión más indestructible de Serena.

Fueron sus dos hitos, amén de los cuartos de Roland Garros, que le valieron para acceder por primera vez a las Finales de la WTA. Muguruza devolvía la representación española a las finales del año, algo que no ocurría desde 2000 con Arantxa Sánchez Vicario y Conchita Martínez.

Un Round Robin arrollador hizo a los aficionados soñar con un torneo de récord para la novata, pero en semifinales la polaca Agniezska Radwanska le cortó las alas a la de Guatire (Venezuela). Despedida agridulce para un año que invita a soñar con cotas más altas.