Tres goles en contra…y cinco jugadores en el hospital. Este es el balance que ha dejado el encuentro entre el Espanyol B y el Balaguer, un partido donde los blanquiazules del filial sufrieron un juego violento que el árbitro Casas López de Arce permitió.
El Balaguer, que era el conjunto anfitrión, se empleó con mucha dureza y los espanyolistas empezaron a caer como moscas, siempre ante la mirada pasiva del árbitro.
Molina se retiró con rotura del tabique nasal, Joselu, con un traumatismo, no pudo completar el choque así como su compañero Sielva, que salió del campo con una contusión abdominal. Eric, sufrió un fuerte golpe en la cadera, y Dinu, el portero, con un desgarro en los genitales.
Finalmente López de Arce decidió expulsar en los últimos minutos a dos jugadores del Balaguer. El Espanyol sólo consiguió marca un gol y el partido terminó 3-1 a favor de los locales.