El técnico alemán, al que le restaba una temporada más de contrato, abandonaba el estadio poco antes de la una de la tarde. Atrás deja una temporada y media de trabajo, una Liga y una supercopa de España.
Ramón Calderón defendía hace unos días que Schuster sería el entrenador del Real Madrid "salvo catástrofe". Cuando se le preguntó ¿Qué era lo que entendía por catástrofe? el presidente blanco dijo "que la situación no sea controlable".
Pues parece que esa "catástrofe" ha llegado, y la gota que colmó el vaso de agua, ya lleno por los malos resultados, fueron las declaraciones en rueda de prensa del técnico alemán que tras perder con el Sevilla el pasado domingo dijo que "ganar en Barcelona era imposible".
Declaraciones pesimistas que no tardaron en contradecir dos de los capitanes y pesos pesados del vestuario. Primero Raúl, que el lunes dijo en rueda de prensa tras el entrenamiento, que el equipo "podía ganar a cualquiera".
24 horas después, Iker Casillas manifestó que él sí cree que pueden ganar en Barcelona. "Los que vayamos allí tenemos que pensar que vamos a ganar, dejar el pabellón bien alto de este escudo", añadió.
Pese a todo, la destitución y el relevo el mismo dia con Juan de Ramos como nuevo entrenador del Real Madrid, invitan a pensar que no ha sido una decisión improvisada.